Las características hereditarias y los rasgos personales, el desarrollo anatómico y fisiológico y su maduración, así como los factores ambientales influyen en el desarrollo y rendimiento de los niños.Es en los primeros años de vida que se determina la capacidad de mantener posturas estables, control de movimiento, equilibrio y coordinación, que a su vez promueven una eficiente interrelación entre acción muscular, fuerza, flexibilidad y resistencia.
El desarrollo del movimiento empieza en el útero desde el momento en que el feto crece, cambia de posición, se encorva y se estira.
Es común, en un niño con Síndrome de Down recién nacido que presente poca flexión inicial, inmadurez en ciertas respuestas posturales o de movimientos reflejos (así como dificultades para lograr una buena succión). Consecuencia de ello puede ser el retraso en andar, la postura desgarbada y la obesidad.
Iniciar la terapia física los primeros días de vida, si no hay complicaciones cardíacas o de otra ídole y naturalmente la asesoría especializada, influirán de manera óptima en el desarrollo de aquellos niños que presentan un tono muscular bajo y problemas en el sistema de control postural, en especial de la orientación corporal y el equilibrio.

1 comentario:
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